¿Por qué los humanos somos prácticamente los únicos mamíferos a los que les gusta el picante?

Hay personas que son más tolerantes a la comida picante, ¿por qué?

Quizás miles de millones de personas en todo el mundo, comen alimentos picantes de forma habitual.

Causan una sensación de ardor en la lengua, generan una urgencia por tomar una bebida aliviadora, provocan un malestar estomacal, o algo peor. Entonces, ¿por qué se consumen?

El porqué nos gustan tanto las cosas picantes es una historia complicada sobre nuestra psicología, que busca emociones y una lucha contra los instintos evolutivos. En el mundo existen varios concursos de consumo de chile o ají, como el de la ciudad china de Hanghzou.

Secreto de la naturaleza

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El uso de chiles aportó condimentación a los alimentos que se preparaban en Europa y Asia.

El proceso evolutivo a través del cual los chiles desarrollaron capsaicina, el componente responsable de su sabor picante, aún está en debate. Los científicos certifican que las plantas parecen haberse vuelto picantes con el tiempo con un sabor que evitaba que los mamíferos e insectos las comieran.

Pero las aves parecen no tener ningún problema.

Investigadores de la Universidad de Arizona, en Estados Unidos, han descubierto por qué esto funciona bien para las plantas de chiles.

Los sistemas digestivos de los mamíferos descomponen sus semillas y evitan que germinen. Pero ese no es el caso con las aves: las semillas pasan a través de ellas ilesas y se excretan íntegras para germinar en nuevas planta

Entonces, si las plantas de chile desarrollaron su ferocidad para evitar que los mamíferos comieran el fruto de la planta, ¿por qué no funciona con los humanos?

Es especialmente sorprendente dado que los humanos normalmente también asocian sabores amargos con venenos; es parte de nuestro mecanismo de supervivencia evolutivo.

Una de las teorías es que a los humanos les gustan los alimentos picantes debido a sus propiedades antifúngicas y antibacterianas. Al parecer, la gente comenzó a darse cuenta de que los alimentos con sabor picante tenían menos probabilidades de estar podridos: el picante como señal de que están en buen estado. Esta hipótesis fue presentada en 1998 por los biólogos Jennifer Billing y Paul W. Sherman.

Sabor y riesgo

La antropóloga de alimentos Kaori O’Connor agrega otra pista. Explica que, al igual que la caña de azúcar y las papas, los chiles son alimentos que durante siglos eran desconocidos en Europa. Pero después de que los exploradores europeos llegaran a América y comenzaran a abrir rutas comerciales, se extendieron por todo el mundo.

“Fueron trasladados por exploradores europeos”, dice O’Connor.

Su sorprendente sabor se adoptó rápidamente en las cocinas de todo el mundo, incluidas las de India, China y Tailandia. Sin embargo, existe una teoría opuesta para explicar nuestro amor por los chiles: nuestra relación con la comida picante es el resultado de lo que se conoce como “riesgo restringido”. Sugiere que comenzamos a comer chiles debido al mismo impulso de búsqueda de emociones que hoy en día nos hace montar en una montaña rusa o hacer paracaidismo.

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La comida mexicana suele ser preparada con condimentos picantes.

“Los humanos son los únicos animales que disfrutan los eventos que son naturalmente negativos“, explica Rozin.

“Nuestras mentes aprendieron a ser conscientes de que no estamos en problemas, incluso si nuestros cuerpos reaccionan de la manera opuesta”, añade.

“En México, por ejemplo, el consumo de chiles está relacionado con la fuerza, la audacia y los rasgos de personalidad masculina”, observó Byrnes.

Una cosa está clara: si eliges los chiles porque buscas nuevas emociones, odias los platos insípidos, o si estás siguiendo un instinto antiguo para evitar la comida en mal estado, con más y más chiles siendo cultivados para que sean cada vez más intensos, nunca nos faltará una comida picante en la mesa.

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Victor Trinidad

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